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8 DE MARZO LOS 365 DÍAS DEL AÑO

    Hoy me he levantado observando como las redes y medios de comunicación nos inundan de mensajes a favor de los derechos de las mujeres. Me alegra, pero no solo el 8 de marzo.

    Vemos como partidos políticos (a mayores estamos ya en pre campaña) se suman al movimiento violeta. Está bien, pero no lo hagan porque tenemos unas elecciones a la vuelta de la esquina.

    A esos partidos políticos les creeré cuando dejen que una mujer por ejemplo tenga las mismas oportunidades de ser la candidata a presidenta del Gobierno de España. Hace poco tuvimos una intentona por parte de una pequeña gran mujer, Soraya Saenz de Santamaria, mujer con carácter y en muchas ocasiones apaga fuegos del Gobierno de Mariano Rajoy. ¿Cuál fue su destino cuando todo parecía que su candidatura era seria y que contaba con muchos apoyos? Movimiento del sector más carca del PP para poner a un chico de perfil conservador (para mi gusto demasiado conservador). En fin, que da miedo que una mujer con carácter acceda a un puesto de tanta relevancia (no vaya a ser que lo haga bien….).

    Con ello quiero poner de manifiesto que están muy bien las palabras, pero las mujeres queremos hechos, no queremos que nos pongan en puestos de responsabilidad para cubrir una cuota, queremos ganarnos ese derecho, ese puesto o e ese cargo.

    No quiero adulaciones el 8 de marzo y desprecio el resto del año.

    Nos ha costado llegar hasta el momento actual, han sido muchos los pasos que muchas mujeres han dado para poder tener la voz que hoy en dia escuchamos. Es un clamor que las mujeres tienen valía en nuestra sociedad por ellas mismas no porque un hombre se la quiera dar.

Ante todo quiero reivindicar la diferencia en un dia que reclamamos igualdad. Porque un hombre no es igual a una mujer, al igual que una mujer no es igual a un hombre, tenemos nuestros rasgos diferenciadores y esa es la riqueza de las relaciones entre hombres y mujeres. A partir de ahí somos iguales, somos personas. Y esa es la igualdad que debemos reivindicar.

    Mujeres tenemos voz, alcémosla, reivindiquemos nuestros derechos al mismo tiempo que cumplimos nuestras obligaciones.  Eduquemos a nuestros hijos e hijas en igualdad, porque esa es la base de un futuro en igualdad.

    Seamos la mujer que nos dé la gana de ser.

Mª Dolores Salgueiro Castro – Abogada