Una Mujer de Alto Valor
Reflexión en el Día Internacional de la Mujer
Estos días he visto el spot que ha hecho el Ministerio de Igualdad, en el que una excepcional Angela Molina desgrana el termino popularizado en redes por discursos machistas que indican como debe comportarse una mujer, como debe ser una mujer de alto valor.
Después de ver el spot, además de admirar la mujer que es y representa Angela Molina, inevitablemente surge cierta indignación al comprobar que todavía persisten discursos que pretenden decirnos como debe ser o comportarse una mujer. Pero no quiero quedarme en esa parte negativa. Prefiero resignificar el concepto y convertirlo en algo positivo, dejando atrás la carga machista que una parte de la sociedad (no solo hombres, también algunas mujeres) ha asociado a la expresión “mujer de alto valor”.
Como concepto o idea me encanta “mujer de alto valor”. Y en el contexto de la celebración del Día de la Mujer, merece una reflexión distinta.
Una mujer de alto valor no se define únicamente por “apariencia, feminidad, exclusividad”, sino por saber desarrollarse como persona independiente, capaz, autosuficiente, integradora, con empatía. Por su crecimiento personal y por la autenticidad con la que construye su identidad.
La mujer de hoy, tiene un alto valor, no por lo que es a ojos de los otros (y mucho menos a ojos de los hombres), lo tiene por como se ha sabido integrar en una sociedad en la que antes había sido relegada al ámbito domestico, a la sombra de un hombre que es el que traía el sustento a casa. Hoy, afortunadamente son muchas las mujeres que sustentan la economía familiar, o la comparten en igualdad con sus parejas.
Hoy la mujer ha aprendido a alzar la voz y decir yo soy parte del engranaje: de la familia, del equipo de trabajo, de la sociedad, de la economía.
Y aunque hemos avanzado en cuanto al reconocimiento del papel de la mujer, aun escuchamos cuando una mujer alcanza un papel relevante en cualquier ámbito de la vida: vaya carácter tiene, o que es indomable. Algo que si fuera un hombre lo primero que se diría es “vaya líder” o “que fenómeno”.
La capacidad para enfrentar adversidades, mantener la dignidad y apoyar a quienes la rodean la convierte en un referente y en inspiración para otros. Más allá de los estereotipos, una mujer de alto valor es aquella que se reconoce a sí misma, que lucha por sus sueños y que fomenta cambios positivos en la sociedad. Una mujer que se hace valer, que tiene una identidad propia y precisamente eso la convierte en fuente de admiración e inspiración. No está a la sombra de nadie.
En definitiva, conmemorar el Día de la Mujer es celebrar la diversidad, la resiliencia y la extraordinaria contribución de las mujeres de alto valor en todos los ámbitos de la vida.
¡Gracias por vuestra fuerza, vuestro compromiso y vuestra capacidad de transformar el mundo!
Mª Dolores Salgueiro Castro
Abogada